La frecuente pregunta de”Por qué debemos hacer Marketing en las Instituciones Educativas”, tiene una sencilla respuesta. El Marketing y la Educación, no solo son compatibles, sino que a día de hoy, el Marketing Educativo es una herramienta imprescindible para cualquier centro educativo, bien sea un colegio, una universidad o una escuela infantil. El Marketing les ayudará a adaptar su oferta educativa a la demanda de sus clientes. También le ayudará a comunicar sus fortalezas de forma eficaz. Esto aumentará la satisfacción de padres y alumnos. La consecuencia será un incremento en el número de matrículas.

¿Estamos haciendo Marketing Educativo sin saberlo?

No obstante, aún existe en algunos profesionales de la educación,  cierta reticencia a incorporar el marketing  a sus estrategias de desarrollo. En nuestra  opinión, en la mayoría de los casos, los Colegios,  Universidades o Escuelas Infantiles estarán haciendo marketing sin saberlo,  de un modo no  ordenado y seguramente sin un objetivo ni estrategia previamente definida. Esto ocurre cuando, por ejemplo, imprimimos unos folletos y los buzoneamos, incluimos contenidos en nuestras redes sociales, o realizamos una jornada de puertas abiertas. En todas estas acciones de comunicación estamos haciendo marketing. El problema surge cuando al hacer estas acciones no tenemos claro qué valores de nuestro centro son los que debemos resaltar, ni cómo debemos comunicarlos. También es habitual, encontrarnos con que las diferentes acciones que se realizan no trabajan en un mismo sentido al no estar coordinadas. Será fundamental que si queremos que se nos perciba de una determinada manera, deberemos hacer un mayor hincapié en lanzar noticias y acciones que trabajen en ese sentido. De algún modo, deberá se la columna vertebral de todas nuestras acciones de comunicación.

¿Qué nos aporta el Marketing Educativo?

El Marketing Educativo nos ayuda a conocer y a definir esos objetivos, tales como ¿A quién debo dirigirme? ¿Cuáles son mis fortalezas y como puedo transmitirlas? ¿Cuál es mi área de Influencia? ¿Qué servicios demanda o desea ese público objetivo? ¿Cómo es mi cliente tipo? ¿Qué hace mi competencia?

Sin conocer, al menos estos aspectos, será muy difícil que el dinero que invertimos en acciones de comunicación tenga el retorno esperado.