Existe la idea extendida de que hacer Marketing Educativo y hacer publicidad resulta caro. Debemos de partir de la base de que un “Buen Marketing Educativo” no debe resultar caro en ningún caso. Estas creencias las mantienen algunos responsables de Colegios, Universidades, Escuelas Infantiles, etc. Esto se debe a que, en alguna ocasión, han realizado alguna acción de comunicación y no les ha funcionado tal y como esperaban. Es el caso, por ejemplo, de las Jornadas de Puertas Abiertas. En nuestra experiencia de años  con colegios, nos hemos encontrado numerosos casos. Por ejemplo,  colegios que dejaron de hacer estas jornadas porque no “funcionaban”. Analizando los casos con más de profundidad, nos encontrábamos que estas jornadas no tenían nada de especial, ni atractivo. Se limitaban a una reunión donde, el director del colegio, les contaba durante más de una hora de intervención, las maravillas y excelencias del colegio. Ante esta situación, habría que preguntarse ¿Para qué van a asistir a una jornada de este tipo, si además tienen la posibilidad de tener una entrevista privada con el director y hacerle todas las preguntas que deseen? Es evidente que hay un error en el enfoque de estas jornadas.

Las Jornadas de Puertas Abiertas deben servir para provocar una “experiencia de cliente” diferente.También deben  tener otros alicientes y mostrar una cara diferente del colegio de la que se podría percibir en una visita individual. Cuando se cumplen estos requisitos, las Jornadas de Puertas Abiertas, resultan atractivas. En definitiva son una magnífica herramienta, tanto para los padres que ya nos han visitado, como para los nuevos.

La cuestión no solo está en “Qué hago”, sino también en “Cómo lo hago”. Esta situación se repite en otros canales de comunicación. Es el caso de las redes sociales. Es bastante frecuente escuchar “Es que no funcionan”. Sin embargo otros centros les están sacando un gran partido.

Resumiendo, lo que pretendemos transmitir es que, cuando se hace el Marketing Educativo bien  hecho, las inversiones,  y digo inversiones no gasto, que a veces suponen un gran esfuerzo para el colegio, deben producir un retorno suficiente de esa inversión. Así por ejemplo, si invertimos 15.000 euros en una campaña de comunicación y solo nos reporta un alumno nuevo, es evidente que algo ha fallado. Pero si esta misma inversión nos reporta 10 o 15 nuevos alumnos, habremos recuperado la inversión realizada y por lo tanto no será un gasto, si no una buena inversión que nos permitirá mantener nuestras aulas llenas